Y el dilema de hoy...
Desde la ruptura una idea ha rondado mi cabeza y ha intentado salir a la superficie. Digamos que yo, como amo y señor de mi mente (dentro de mis posibilidades), he dado prioridad siempre a otras ideas antes que a esa. Pero trás dos días de 'convivencia' normal con mi ex-pareja, de verle por los pasillos de la facultad, de participar en conversaciones etcétera, me veo obligado a plantearme un dilema:
¿Que sería más conveniente, mantenerme distante y alejado de él o , como he hecho hasta ahora, mantener el contacto amistoso?
Lo primero de lo que me percato es que estando cerca de él sufro más. Me siento conmovido por su voz, trato de seguir sus conversaciones, se puede decir que en cierta medida le espío o le vigilo. Todo esto me genera frustración ya que estando en presencia de amigos y demás gente tiendo a disimular mi tristeza, a inhibir el lloro etcétera. La verdad es que creo que estar cerca de él solo sirve para, en cierto modo, emular los tiempos pasados y no sentir tanto su pérdida. Por otro lado separarme completamente de él provocará seguramente un distanciamiento a largo plazo que actualmente no deseo* lo más mínimo.
*Tratemos de profundizar sobre este sentimiento: La cuestión es si realmente deseo ser su amigo o si esta es tan solo una excusa para justificar mi proximidad. A priori, no tengo modo de saberlo con certeza pero tengo claro que me será mucho más provechosa la amistad con él que el total y absoluto olvido. Si la ruptura hubiera sido 'violenta' sin duda lo más conveniente sería olvidarle completamente, evitarle en todo momento.
Me parece que no tengo medios para dar respuesta al dilema anteriormente propuesto así que tendré que elegir basándome en mis preferencias personales. He decidido mantener un contacto amistoso con él aunque, eso si, recordándome continuamente que lo nuestro ha acabado y que en consecuencia tengo que 'insensibilizarme' a que esté con otras personas. Por 'estar con otras personas' me refiero, por ejemplo, a que tontee con alguien.
"Le plus dur, quand il faut finir, est de commencer."
(Lo más difícil, cuando hay que acabar, es empezar.)
Lo primero de lo que me percato es que estando cerca de él sufro más. Me siento conmovido por su voz, trato de seguir sus conversaciones, se puede decir que en cierta medida le espío o le vigilo. Todo esto me genera frustración ya que estando en presencia de amigos y demás gente tiendo a disimular mi tristeza, a inhibir el lloro etcétera. La verdad es que creo que estar cerca de él solo sirve para, en cierto modo, emular los tiempos pasados y no sentir tanto su pérdida. Por otro lado separarme completamente de él provocará seguramente un distanciamiento a largo plazo que actualmente no deseo* lo más mínimo.
*Tratemos de profundizar sobre este sentimiento: La cuestión es si realmente deseo ser su amigo o si esta es tan solo una excusa para justificar mi proximidad. A priori, no tengo modo de saberlo con certeza pero tengo claro que me será mucho más provechosa la amistad con él que el total y absoluto olvido. Si la ruptura hubiera sido 'violenta' sin duda lo más conveniente sería olvidarle completamente, evitarle en todo momento.
Me parece que no tengo medios para dar respuesta al dilema anteriormente propuesto así que tendré que elegir basándome en mis preferencias personales. He decidido mantener un contacto amistoso con él aunque, eso si, recordándome continuamente que lo nuestro ha acabado y que en consecuencia tengo que 'insensibilizarme' a que esté con otras personas. Por 'estar con otras personas' me refiero, por ejemplo, a que tontee con alguien.
"Le plus dur, quand il faut finir, est de commencer."
(Lo más difícil, cuando hay que acabar, es empezar.)
Jean-Marie Laclavetine.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio